sábado, 28 de mayo de 2016

GRADO 9
MATERIAL PARA RECUPERACIÓN

LA REPÚBLICA CONSERVADORA HASTA 1930
Ideas para iniciar

IDENTIFIQUE LOS ASPECTOS MAS RELEVANTES DE LA HEGEMONIA CONSERVADORA  LEA CON ATENCIÓN Y RESPONDA AL FINAL

La República conservadora comenzó hacia 1886 con la Regeneración y tuvo su prolongación hasta 1930. En ese período, las estructuras sociales, económicas y políticas del país se conservatizaron, pero también se desgastaron. Por un lado, los liberales, excluidos del poder, comenzaron a ver la forma como podían acceder a él; y por otro, surgieron sectores sociales, como los obreros, que antes no existían y que buscaron ganar espacios políticos donde defender sus derechos.


El Gobierno de la Unión Republicana

En 1910, ocupó la presidencia Carlos E. Restrepo, principal dirigente de la Unión Republicana, denominada como tercer partido político, pero que no era más que una vertiente del partido conservador, que se convirtió en un mecanismo político para resolver la crisis de la salida de Reyes y llevar a cabo las reformas necesarias.
Durante su Gobierno, Restrepo logró mantener la paz, consolidar las reformas constitucionales, impulsar la educa­ción primaria mediante la creación de nuevas escuelas y la jubilación y pensión vitalicia de los maestros en concordancia con la Reforma Uribe, intensificó, en las esa la enseñanza de la historia patria, la geografía y la tura, como mecanismo para inculcar en los jóvenes un te sentimiento nacionalista.
También, se mejoraron las comunicaciones ce inauguración del sistema de comunicaciones inalámbricas y se impulsó la construcción de nuevas líneas férreas;  las de Puerto Berrío - Medellín y Cali - Buenaventura.

La hegemonía conservadora

Con lo presidencia de José Vicente Concha 1914-1918), los conservadores retomaron a hegemonía del Gobierno y la mantuvieron hasta 1930. Durante este pe­riodo, se limitó la participación de los liberales en los car­gos públicos y las  elecciones estuvieron matizadas por las denuncias de fraude.
A pesar de que el inicio de la Primera Guerra Mun­dial no trajo mayores traumatismos para la economía nacional, se redujeron las importaciones y, por tanto, los impuestos de aduana, principales ingresos del Estado. Foresta razón, el Gobierno de Concha tuvo que aplicar medidas restrictivas en los gastos, entre ellas, la dismi­nución de salarios, el licenciamiento o despido de empleos y la reducción de obras públicas.
Terminada La Primera Guerra Mundial, durante el Gobierno de Marco Fidel Suárez (1918 -1921) 7 el comercio se recuperó ligeramente, lo que benefició al Estado, gracias al aumento de las rentas de aduana. Los esfuerzos del Gobierno de Suárez, con el lema de "Mirad al norte", se dirigieron a restablecer las relaciones diplomáticas con Estados Unidos y a conseguir la aprobación del Tratado Urrutia - Thompson por parte del Senado estadounidense.

A escala interna, los disturbios y as protestas sociales se incrementaron. Las demandas de los trabajadores por b disminución de salarios y e alargamiento de las ¡orna­das de trabajo no fueron atendidas por e Gobierno, que saboteó las huelgas, apoyando el esquirolaje. Así, en 1919 y para celebrar los cien años de la Batalla de Boyaca , el presidente

desidio comprar uniformes de honor para el ejército a compañías europeas, desechando, con ello, el trabajo de los sastres bogotanos, quienes protesta­ron por tal medida. En las manifestaciones, siete de ellos fueron asesinados por la Guardia Presidencial, lo que pro­dujo la caída de popularidad del gobernante. Dos años después, acusados de corrupción y con la oposición del Congreso, Suárez se vio obligado a renunciar.

LA DANZA DE LOS MILLONES

Durante la presidencia de Pedro Nel Ospina (1922-1926), e Gobierno estadounidense entregó a Colombia los 25 millones de dólares de indemnización por la se­paración de Panamá, ratificando con ello el Tratado Urrutia-Thompson, que puso fin a asunto de la pérdida de Panamá.
La mayor parte de los recursos de la indemnización y de los préstamos obtenidos por el país y os departamen­tos, que alcanzaron os 180 millones de dólares, se desti­naron a la construcción y ampliación de obras públicas y vías férreas en Antioquia y el Pacífico. De esta forma, el ki­lometraje aumentó hasta 2.500 en 1929, lo cual, unido a la construcción de nuevas carreteras, le permitió al país me­jorar la red vial.
El Estado, gracias a la modernización de sistema fiscal y al crecimiento económico, aumentó sus ingresos y superó temporalmente la crisis de recursos que venía enfrentando desde el siglo XIX.
Establecimiento de la aviación comercial
En 1919, en lo ciudad de Barranquilla, varios inmigra alemanes fundaron la Sociedad Colombo Alemana de Transporte Aéreo, SCADTA, que se convirtió en la segunda aerolínea comercial del mundo. SCADTA favoreció el transporte e la costa Atlántica y e interior, sin necesidad de construir pistas | de aterrizaje, pues sus hidroaviones acuatizaban en el  rió  magdalena. Así, se cumplió en el país el paso vertiginoso en    materia de transporte, de a muía al avión.

La Misión Kemmerer

El país se comprometió a contratar una accesoria  norteamericana, la Misión Kemmerer, que orientó al gobierno en materia fiscal, bancaria y administrativa, siendo su proyecto más significativo la creación del I de la República, el cual se fundó en 1923, con el objetivo de regular el suministro de dinero, pues el Banco de la República era el emisor del mismo. Como resultado  de su creación, disminuyeron  las tasas de interés  pues se puso a circular dinero de tal forma que  existiera la posibilidad de acapararlo. También, se restablecieron la Contraloría General de la República Superintendencia Bancaria y se reorganizó e sistema  de recaudación de impuestos.

Desde 1905, el crecimiento en lo producción cafetera fue continuo! mayor parte de la producción en e país se trasladó de las haciendas cafeteras de Cundinamarca, Santander y Tolima, a las pequeñas y medianas f piedades en el Gran Caldas.
La producción cafetera y las condiciones favorables de los mercados extremos permitieron a los empresarios a acumulación de capitales, que fueron  invertidos posteriormente en otras actividades, como la industria. El café posibilitó, además,  a consolidación de un mercado interno monetizado, incluía a un sector de la población campesina en aumento, y su exportaron  influyó en el desarrollo de las vías de comunicación, especialmente» ferrocarriles.
La naciente industria se vio fortalecida por las políticas proteccionistas los Gobiernos conservadores, y las inversiones realizadas en vías de comunicación y obras públicas, que propiciaron la ampliación de los mercados y la demanda interna. Las principales industrias se concentraron en la producción  de bienes de consumo: textiles, alimentos, tabaco, fósforos, vidrio, loza, calzado, gaseosas y jabones, entre otros. En cambio, las industrias metalúrgica química sólo registraron un desarrollo menor.
Los movimientos sociales

Los movimientos sociales se fueron transformando a medida que avanzaba el proceso de modernización del país. De los movimientos de artesanos  y sociedades mutualistas se pasó a las primeras organizaciones y, posteriormente, al sindicalismo y los partidos de izquierda. Al tiempo  que se ubicaron en sectores  Estratégicos de la economía, como el cafetero los movimientos sociales aumentaron su fuerza, organización y capacidad del actuar frente al Estado y los empresarios.


Avance del sindicalismo

En la década de los años veinte, las protestas adquirieron importancia como mecanismo de reivindicación de los intereses de los trabajadores y se presentaron alrededor de 208 conflic­tos, entre los que se destacaron 70 huelgas de obreros o artesa­nos, 49 conflictos en el sector estatal, 28 movimientos campesi­nos e indígenas y 1 3 protestas estudiantiles.
Los primeros partidos obreros surgieron a partir de 1911, con el propósito de agrupar los trabajadores por fuera de los partidos políticos tradicionales. En 1919, las diferentes organi­zaciones convocaron a la primera Asamblea Nacional de Tra­bajadores y conformaron e Partido Socialista que, en 1923, respaldó la candidatura liberal de Benjamín Herrera para la presidencia.
En 1924, a Asamblea Nacional afilió al movimiento obre­ro a la Internacional Comunista, que agrupaba a las organiza­ciones comunistas del mundo entero, y buscó introducir en las rei­vindicaciones económicas algunas propuestas revolucionarias. El auge de las ideas anarquistas, marxistes y leninistas y la in­fluencia de la Revolución de octubre en Rusia, dieron paso a la fundación de organizaciones como el Partido Socialista Revolu­cionario (PSR), en 1926, y el Partido Comunista de Colombia pcc, a finales de 1929. 

En el PSR, resaltaron varias figuras como Ignacio Torres Giralda, empleado del Fe­rrocarril del Pacífico; Tomás Uribe, intelectual y periodista antioqueño; Raúl Mahecha, organizador del movimiento obrero petrolero y María Cano, conocida como a Flor del Trabajo, quienes delinearon la formación y los primeros años del movimiento obrero en Colombia.
Por otra parte, la expansión de las haciendas sobre los resguardos indígenas en Cauca, Tolima, Huila y Magdalena, motivó la protesta y organización de grupos indí­genas que buscaban la protección de sus comunidades y sus tierras. Entre sus líderes se destacaron Manuel Quintín Lame, Gonzalo Sánchez y Eutiquio Timóte. A finales de los años veinte, se debutó su movimiento debido a la persecución y encarcelamiento de sus líderes.

La crisis del régimen conservador

Desde 1926, el Gobierno de Miguel Abadía Méndez, presidente elegido para el periodo 1926 - 1930, enfrentó la disminución de recursos, lo que ocasionó una re­ducción en sus gastos, la suspensión de varias obras públicas y el licenciamiento de parte de los trabajadores. Estos factores contribuyeron al aumento de las protestas so­ciales y a fortalecimiento de la oposición liberal.

La masacre de las bananeras

El Gobierno enfrentó las protestas por medio de la represión. Por ejemplo, en no­viembre de 1928, en la zona bananera del Magdalena, estalló una huelga obrera con­traía multinacional United Fruit Company, para exigir mejores condiciones laborales, la compañía estadounidense fue inflexible ante las exigencias de los trabajadores y pidió al Gobierno de Abadía que militarizara la zona, lo cual caldeó los ánimos hasta tal punto que, en la noche del ó de diciembre, un grupo de soldados disparó contra los huelguistas. De este hecho se conoce la cifra de 1 3 muertos, aunque el escritor colom­biano Gabriel García Márquez, en su novela Cien años de soledad, habla de más de 3.000, de tal forma que el número de cadáveres pudiera llenar los vagones de un tren.

MASACRE DE LAS BANANERAS
Diciembre 6 de 1928
Sangre en la plantación
La muerte de un número indeterminado de manifestantes en Ciénaga por tropas oficiales, se convirtió en un hito de las luchas obreras y un mito para la historia y las letras colombianas.
Por Mauricio Archila Neira *

Hace unos años escribí que tal vez no existe un hecho en la historia del país que sea tan doloroso y al mismo tiempo tan expuesto a los vaivenes de la ficción como lo ocurrido en Ciénaga, Magdalena, entre el 5 y el 6 de diciembre de 1928. Hoy agregaría que quizá ha sido el evento más disputado en términos de la memoria colectiva, tanto que hoy sigue provocando pasiones en uno y otro lado del espectro político colombiano.
No acaba de suceder la masacre (así se designa técnicamente a todo acto de liquidación de más de cuatro personas en estado de indefensión) cuando ya se levantaban interpretaciones antagónicas y era claro que no habría consenso sobre lo que en efecto pasó en aquella aciaga madrugada. Antes de considerar algunos de los argumentos esgrimidos, establezcamos los principales hechos, hasta donde sea posible.
La empresa norteamericana United Fruit Company (UFC), creada en Boston en 1899, había llegado a la zona bananera del Magdalena a comienzos del siglo XX. La mayoría de los trabajadores de sus plantaciones eran vinculados indirectamente por medio de contratistas. Por ello nunca se pudo precisar su número exacto, pero se habla de una cifra que oscilaba entre 10.000 y 30.000. El 12 de noviembre de 1928 uno de los sindicatos que funcionaba en la región lanzó la huelga para presionar la solución de un pliego de nueve puntos. No era el primer conflicto laboral en la zona, pues desde 1918 se habían presentado ceses de trabajo, pero fueron parciales o de sectores específicos como los ferroviarios o portuarios dependientes de la multinacional.
El pliego de peticiones comenzaba con tres puntos que llamaban al cumplimiento de leyes colombianas sobre el seguro colectivo y obligatorio para los trabajadores, accidentes de trabajo y habitaciones higiénicas. Luego se exigía aumento salarial del 50 por ciento, cesación de los comisariatos y de préstamos por vales, pago semanal, contratación colectiva y establecimiento de más hospitales. Aunque sólo se exigía amoldarse a la escasa legislación laboral, la UFC se negó a negociar.
Muerte en Ciénaga
A instancias del general Carlos Cortés Vargas, trasladado a la zona como jefe militar al otro día de iniciada la huelga, la gerencia local de la UFC aceptó a medias los puntos de los vales y del pago semanal. El resto lo consideró "ilegal" o imposible de conceder. En esas condiciones el clima laboral se deterioró y los trabajadores realizaron mítines permanentes, bloqueos de la vía ferroviaria y saboteos a las líneas telegráficas. Como el conflicto no se resolvía decidieron concentrarse en Ciénaga, aunque dejaron piquetes de huelguistas por toda la zona.
En la noche del 5 de diciembre corrió el rumor de que el gobernador iría a entrevistarse con los trabajadores para buscar solución al paro, pero nunca llegó. Por su parte el gobierno central expidió el Decreto Legislativo No. 1 que declaraba el estado de sitio en la zona por turbación del orden público y designaba a Cortés Vargas jefe civil y militar de la misma. Éste, una vez recibió el esperado decreto se posesionó a la carrera y expidió a las 11 y media de la noche el decreto No. 1 que ordenaba disolver "toda reunión mayor de tres individuos" y amenazaba con disparar "sobre la multitud si fuera el caso". En consecuencia, a la 1 y media de la madrugada del 6 de diciembre formó a la tropa delante de los concentrados en Ciénaga. Luego de leer los respectivos decretos y de conminar a la multitud a retirarse, dio un plazo de cinco minutos que prolongó por uno más. Según Cortés Vargas "era menester cumplir la ley, y se cumplió". La masacre que siguió después es materia de disputa, así como lo que ocurrió en los días posteriores al hecho que prácticamente terminó con la huelga.
En efecto, el general Carlos Cortés Vargas, militar de carrera e historiador por afición, reconoció nueve muertos, ¡el mismo número de los puntos del pliego de petición! Explicó su decisión con dos argumentos, muy caros al espíritu militar: la preservación de la autoridad en una situación casi insurreccional y la represión de la huelga para anticipar un desembarco norteamericano. El primero fue, sin duda, el que más invocó tanto en una entrevista publicada pocos días después de la masacre, como en el libro que editaría a mediados de 1929. El segundo, que tuvo cierto fundamento como veremos luego, surgiría meses después como una disculpa de su decisión. Para el general, la huelga en la zona bananera era un acto subversivo propiciado por agitadores comunistas y anarquistas. En esto hacía eco del mismo pánico que sus superiores, el ministro de Guerra, Ignacio Rengifo, y el presidente Miguel Abadía Méndez, tenían ante cualquier protesta social. En esa dirección habían expedido el año anterior la Ley Heroica.
La descripción que hace Cortés Vargas insiste en multitudes que recorrían la zona arrasando con todo y amenazando las vidas de funcionarios colombianos y norteamericanos. Él veía comunistas por todos lados, tanto que terminó apresando al inspector del trabajo y al alcalde de Ciénaga por connivencia con los huelguistas. Pero lo que más le preocupaba era la eventual confraternización de las tropas costeñas con los trabajadores. Para salvar el principio de autoridad decidió actuar brutalmente para suprimir la huelga, en lo que fue respaldado por sus superiores.
Otras versiones
Por su parte, activistas sobrevivientes como Alberto Castrillón y Raúl E. Mahecha hablaron de cientos de víctimas desarmadas. También ellos tenían sus intereses en esta denuncia. Es sabido que el Partido Socialista Revolucionario, en el que militaban los dirigentes de la huelga, se inclinaba por una táctica insurreccional para acceder al poder. La huelga era un paso en esa dirección. Pero por las descripciones que hicieron otros sobrevivientes, la gente desbordó a sus líderes.
Algunos señalan que Mahecha, oliéndose lo que iba a suceder, intentó en vano disolver la concentración en Ciénaga. Sin duda, hubo actos violentos por parte de los huelguistas como el ocurrido el 6 de diciembre en la vecina Sevilla que dejó un militar muerto y otros tantos civiles. Incluso parece que a lo largo del conflicto algunos de los huelguistas estuvieron armados de machetes y viejas escopetas. Pero en la noche de la masacre en Ciénaga las balas no salieron de la multitud, como lo reconoció el mismo Cortés Vargas. En forma diciente El Espectador el 12 de diciembre publicó una larga entrevista con el general bajo el título: 'La primera descarga se hizo sobre una multitud obrera inerme y pacífica'.
A su vez, el joven político Jorge E. Gaitán eludió dar cifras precisas en la denuncia que presentó ante el Congreso meses después, pero acusó a los militares de hacer una acción premeditada en estado de embriaguez. Igualmente recogió el rumor que circulaba en la región de trenes cargados de muertos que fueron arrojados al mar. Gaitán también tenía intereses políticos, pero sus denuncias, exageradas en algunos puntos, no se pueden reducir a una simple oposición al gobierno, como perceptivamente le señaló el embajador norteamericano Jefferson Caffery. El punto de vista de este diplomático es también esclarecedor de las distintas versiones de los hechos. Apoyándose en fuentes de la compañía bananera, el embajador reportó primero 100 muertos, luego habló de una suma que oscilaba entre 500 y 600 y en un informe al Departamento de Estado de mediados de diciembre dijo que sobrepasaban los ´1.000. Queda la duda de si en efecto hubo tropas extranjeras cerca de Colombia -como ocurrió en Panamá en 1903-, y no se sabe hasta dónde hubieran llegado los estadounidenses en la defensa de sus 'intereses'.
En todos estos relatos la realidad ha sido moldeada por cada protagonista atendiendo a sus motivaciones. Es una forma de ficción, distinta, eso sí, de la literaria. No es lo mismo hablar de "masacre" que de "sucesos" de las bananeras, como asépticamente los designó Cortés Vargas. Pero los intereses políticos no han desaparecido con el paso de los años. Aún hay quienes quieren dejar estos eventos en el cajón del olvido. La masacre de las bananeras no era parte de la llamada 'historia oficial' que nos enseñaron a muchas generaciones de colombianos y que hoy, por fortuna, está cuestionada.
De no ser por el poder de la imaginación traducido en las caricaturas de Rendón, las denuncias de Gaitán, la escultura de Arenas Betancourt, las novelas de Alvaro Cepeda y de Gabo, los abundantes recuentos de los historiadores y, sobre todo, el recuerdo de los sobrevivientes, pudo pasar lo que ha ocurrido con otros hechos luctuosos de la historia reciente del país que se hunden en el manto del olvido y la impunidad. Para encarar cualquier proceso de paz en el país no se puede suprimir la memoria colectiva, comenzando por la masacre que se cometió el 6 de diciembre de 1928 en Ciénaga contra una "multitud inerme y pacífica". Esta memoria tiene algo de ficción, como todo relato histórico, pero no por ello es falsa.
* Ph.D. en historia y profesor titular  la Universidad Nacional de Colombia


Responda las preguntas

1. Haga un mapa conceptual del crecimiento económico de la década de 1.910
2. ¿Por qué la administración de Marco Fidel Suárez tuvo tantos problemas con los artesanos bogotanos?
3. ¿Cuáles son los pasos que dieron los movimientos sociales en Colombia?
4.  Cual fue el hecho más importante de la misión Kemmerer.
5. ¿Cuáles fueron las caracte­rísticas del Gobierno repu­blicano de Carlos E. Restrepo?
6. Sobre la indemnización que pagó Estados Unidos a Colombia por la separación de Panamá, discute, con tus compañeras y com­pañeros, si el dinero fue bien invertido o se despil­farró.
7. El sindicalismo en Colombia se consolida cuando se afilia  a_______________________________
8.  Nombre algunos líderes sindicales.
9. ¿Qué aspectos causan la crisis del régimen conservador?

10. Lea el resumen sobre La Masacre de las Bananeras y responda ¿Qué ocurrió en la masacre de las bananeras?

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